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En el post anterior comentaba mis inicios como aficionado al heavy metal, un proceso que se produjo en parte por compañías y en parte por casualidad. Guns n’ Roses, Metallica, Iron Maiden… A continuación, relataré como un amor a primera vista se convirtió en una relación de por vida que me marcó para siempre no solo en lo que a gustos musicales se refiere, sino que hizo que me forjara como persona. Dadle al botón de distorsión y subid el subwoofer, que continuamos.

4. Keeper of the seven keys: Part 2 (Helloween, 1988) – Los ases del power metal
Si en la anterior entrada citaba a tres de las bandas más carismáticas del rock y el heavy dentro de tres estilos muy diferentes entre sí (hard rock, trash metal ecléctico, heavy metal británico), Helloween se les puede considerar los creadores y principales exponentes del denominado «power metal», una especie de evolución del speed metal pero más melódico y con las voces más agudas. La banda fue fundada en 1984 en Hamburgo (Alemania) por Kai Hansen (guitarra y voz), Markus Gosskopf (bajo), Michael Weikath (guitarra) e Ingo Schitenberg (batería). Tras un primer álbum muy prometedor (Walls of Jericho, 1985), Hansen, ante la dificultad de tocar la guitarra y alcanzar las muy exigentes tonalidades de voz en vivo, decidió dar un paso atrás como vocalista, y se fichó a Michael Kiske como cantante principal, lo cual supuso (sin desemerecer para nada a Hansen) dotar a la banda del toque absolutamente inconfundible que caracteriza a sus dos discos posteriores (en realidad, un doble disco, Keeper of the seven keys, publicado en dos mitades, en 1987 y 1988 respectivamente), los cuales serían un éxito comercial y de crítica que les daría a conocer internacionalmente.
Si algo tiene Helloween es que han envejecido muy bien. Después de muchas idas y venidas (Hansen abandonó el grupo en 1989 para fundar Gamma Ray, en 1994 Michael Kiske sería subsituido por Andi Deris e Ingo Schitenberg por Uli Kush), con los cuales la banda entraría en una segunda época dorada, con álbumes como Master of the rings (1994), Time of the oath (1996) o Better than raw (1998). Tras muchas idas y venidas, Kiske y Hansen volvieron a la banda en 2017, en principio para una gira llamada «Pumpkins reunited», con lo cual la banda pasaba a ser un hepteto con tres cantantes y tres guitarristas. La gira tuvo tanto éxito que Helloween se ha quedado así hasta hoy en día, hasta el punto que han sacado dos discos con la nueva formación.
Bueno, ¿y por qué Helloween, y por qué el «Keeper 2»? Pues Helloween porque tienen ese toque único, porque se han sabido mantener muy fieles a un estilo pese a los múltiples cambios en su formación y porque los últimos cambios les han venido de perlas: gracias a la entrada de Kiske y Hansen (y sin expulsar a Deris ni a Sascha Gertsner, que podrían haberlo hecho perfectamente) han recuperado carisma y a la vez eso les ha hecho convertirse en unos monstruos del escenario, ya que eso permite que en ocasiones Deris y Kiske (y a veces Hansen) se vayan turnando en el escenario, lo cual permite que no fuercen la voz en exceso y aguanten en plenitud de facultades en todos los conciertos pese al paso de los años. Verlos en directo en 2026 continúa siendo una absoluta delicia.
Y Keeper of the seven keys: Part 2 porque es uno de los discos perfectos del heavy metal de la segunda mitad de la década de los 80, junto con los ya comentados Seventh son… y Master of puppets: de mis cinco o seis temas favoritos de Helloween, tres («Eagle fly free», «Dr. Stein» y «I want out») están en este álbum. Es una obra maestra de principio a fin que, si por casualidad aún no has escuchado, has cometido un error fatal, aunque, por suerte, fácil de subsanar, ya que Amazon lo tiene a la venta a través del siguiente enlace.

5. Kings of Metal (Manowar, 1988)
Continuamos en los 80 (de momento, cuatro de cinco álbumes son de esa época) para encontrarnos a otra de las bandas en el Olimpo del heavy metal. Si en el caso de Iron Maiden era por su parte creativa/melódica, en este caso Manowar por lo que destaca es por su contundencia, su velocidad y su temática entre medieval, heroica y guerrera. Ellos mismos se autoproclaman los defensores del auténtico heavy metal (uno de sus lemas es «true metal»), y la verdad es que no es para menos: sus letras, su vestimenta repleta de cuero, su actitud chulesca y (por desgracia) algo machista… Son, en definitiva, el heavy metal en toda su esencia, sin adornos innecesarios, sin pretender ser otra cosa.
La verdad es que es difícil decidirse por un disco de Manowar, porque cualquiera de ellos los define a la perfección. Sus riffs rotundos, su potente batería y la estridencia de la voz de Eric Adams se mantienen en toda su discografía, sin que por ello cada disco y cada tema dejen de tener su propia personalidad. Si he elegido KIngs of metal es porque es otro de esos álbumes redondos de los 80, y porque tiene dos de mis canciones favoritas: «Heart of steel» (una rareza con su introducción de piano) y «Hail and kill» (uno de sus himnos más emblemáticos). Si te interesa adquirir el CD de Kings of Metal (o cualquiera otro de sus discos) en Amazon, puedes darle al siguiente enlace.
